Con la aprobación de un proyecto de ley en curso hace ya siete meses, esta locación, de apenas 1.400.000 habitantes, estará habilitada para que sus jugadores ingresen a la comunidad de usuarios incluida en el marco del Acuerdo Multiestatal de Juegos de Internet (MSIGA). De este modo, la licencia que en principio se asignaría a iniciativas locales con ofertas para operación de juegos de casino, apuestas deportivas y poker en línea, podría motivar alianzas con marcas tan estratégicas de la industria como PokerStars, WSOPonline y BetMGM.
Entre resistencia de la población en general y luego de una larga deliberación, el poker y las actividades de juego en línea se abren paso para su operación legal en Maine
Este jueves, luego de siete meses de amplio debate y deliberación, Janet Mills 🇺🇸, gobernadora del estado de Maine; anunció que respaldará con su firma el proyecto de ley que creará un marco regulado para operar legalmente actividades de juegos de casino, apuestas deportivas y poker en línea, en su jurisdicción. Desde junio, tras la aprobación de los legisladores de Maine a la iniciativa, estaba en curso la propuesta para la creación de la ley LD1164, que ahora permitirá que este pequeño estado, enclavado en el extremo nororiental de los Estados Unidos, en plena frontera con Canadá; se erija como el octavo de la unión que reactiva con respaldo gubernamental la oferta de poker en línea.

Maine se une ahora a Pensilvania, Michigan, Nueva Jersey, Nevada, Delaware, Virginia Occidental y Connecticut, en la legalización del poker en línea en los Estados Unidos. Con una población de apenas 1.4 millones de habitantes, Maine no es lo suficientemente grande como para representar por sí mismo un mercado sólido para el poker online. Sin embargo, Maine puede integrarse al mercado de liquidez compartida del Acuerdo Multiestatal de Juegos de Internet (MSIGA); en el que los jugadores participarían por premios mayores, con una comunidad de usuarios mucho más numerosa. Actualmente, el MSIGA incluye a siete de los ocho estados en los que el poker online tiene aprobación legal para operar de forma regulada, con Connecticut como única excepción.
La perspectiva que abrió las puertas para la operación legal del iGaming en Maine se dio gracias a una iniciativa que le apuntó a entregar a las cuatro tribus nativas del estado el monopolio inicial en la operación de estas actividades y de los beneficios fiscales que genere. Al considerar en el contexto el vasto horizonte comercial que implica la eventual integración al MSIGA; se considera muy probable que las comunidades regionales se asocien con operadores externos, más consolidados en el mercado en consideración. Así, marcas tan representativas en el sector del poker online como PokerStars, WSOPonline y BetMGM muy seguramente se pondrían a disposición para ese tipo de alianzas. Acuerdos semejantes se han establecido, por ejemplo, entre PokerStars y las comunidades indias de Odawa, en Little Traverse Bay, en el estado de Michigan 🇺🇸.
Mills respaldó la ley LD1164 luego de un giro de 180 grados frente a su posición inicial
Inicialmente, la gobernadora Janet Mills se había opuesto al proyecto de ley que terminó por aprobar este jueves, e incluso llegó a amenazar con vetarlo. La ley estatal establece que un proyecto de ley se erige como tal si se llega a un tercer día de una sesión legislativa y la iniciativa no ha recibido aún una firma o un veto. La fecha límite para el proyecto LD1164 llegó a su vencimiento este jueves y al momento de tomar su determinación, Mills dio declaraciones que mostraron la influencia que tuvieron los intereses de las comunidades tribales en la reconsideración de su postura.
«Este otoño me reuní con los cinco jefes electos de las Naciones Wabanaki, quienes me hablaron emotivamente sobre la importancia de este proyecto de ley para ofrecer ingresos que cambiarán la vida de las comunidades tribales; además de proporcionar una forma de soberanía económica para sus comunidades»; afirmó Mills. La gobernadora se extendió en su exposición:
«Analicé este proyecto de ley cuidadosamente y, si bien me preocupan los impactos del juego en la salud pública, creo que estas nuevas formas de operar el juego deben regularse y confío en que la Unidad de Control del Juego de Maine desarrollará reglas y estándares responsables para exigir responsabilidades a los proveedores de estas nuevas formas de juego, al tiempo que se garantizará que las tribus nativas de Maine se beneficien de sus operaciones», ratificó la burgomaestre.
Una industria que tendrá que cautivar a la comunidad en un marco de opinión inicialmente adverso
En la actualidad, muchos operadores en el mercado del iGaming adoptan un enfoque que engloba todos los canales para sus actividades, con una oferta integral de juegos de casino, apuestas deportivas y poker, al alcance de sus usuarios. La lógica apunta a que formas de operación similares estarían por adoptarse en Maine en los próximos años. Sin embargo, la propuesta que llevó a la firma de la ley LD1164 enfrentó una oposición significativa inicialmente, tanto por parte de los dos casinos comerciales del estado, como de sus residentes en general.
Una encuesta reciente, contratada por la Asociación Nacional Contra el Juego en Línea (NAAIG) mostró que la mayoría de los residentes en Maine se oponían a la legalización del juego en línea. La encuesta en mención encontró que el 64% de los consultados se oponían a la oficialización regulada del iGaming, con un 49% que señaló su oposición absoluta con firmeza.

En consecuencia, voceros de la NAAIG expresaron su decepción por la decisión gubernamental y señalaron que otorgarles a los grupos tribales un monopolio en esta industria conduciría a un impacto negativo en los ingresos que actualmente genera el juego como actividad comercial en el estado:
«Durante los últimos 15 años, los dos casinos que operan con licencia oficial en Maine han generado más de US$500 millones en ingresos fiscales para el estado», precisaron los portavoces de la NAAIG. «Se trata de fondos que han apoyado la educación, la seguridad pública, los programas comunitarios, la ayuda local y las asignaciones tribales. Este historial de éxito comercial no es teórico. Es tangible, transparente y confiable para las comunidades de todo Maine«; enfatizaron los funcionarios de la entidad.
Un debate ético que estaría más allá de rivalidades regionales o intereses económicos particulares
En honor a la verdad, es justo aclarar que las naciones tribales de Maine ya se benefician de forma preferencial con la estructura de impuestos que actualmente rige a los casinos en el estado. La oposición de la NAAIG a este proyecto de ley no apunta entonces a excluir a las tribus de los beneficios fiscales que genera este sector, ni a proteger intereses particulares en la operación del mismo. Se trata de preservar un modelo que ha funcionado, tanto para los trabajadores de Maine, como para sus comunidades y gobiernos tribales, según lo han expresado los opositores a la ley LD1164.
Desestimar las preocupaciones mencionadas y considerarlas infundadamente como quejas egoístas, sería ignorar un contexto en el que se ha puesto como mayor consideración para el interés público, la pertinencia o no para la comunidad de Maine de la apertura del mercado del juego online. Con la firma puesta en el proyecto y las cartas barajadas, será solo la aplicación de la nueva ley la que podrá desvirtuar las razones que exponen en su postura la NAAIG y los sectores de la opinión pública que no aprueban la entrada en vigencia de la LD1164.



